Aquí no hay quien viva

La vida en las comunidades de propietarios se ha comparado muchas veces con lo que refleja la conocida serie de televisión “Aquí no hay quien viva”. Pues… tenemos una noticia buena, y una mala.

Empecemos por la mala, y así después podremos “remontar” hacia el optimismo: ¡la realidad supera a la ficción! Y no es una frase hecha: los problemas, enfrentamientos, disputas, ansias de protagonismo y de imponer el propio criterio… son mucho más acusados, frecuentes y graves en la vida diaria de los edificios, de los que se han podido imaginar los guionistas de la serie. Seguro que mientras leen estas palabras, le vienen varios ejemplos en la memoria, que les hacen decir la popular frase del portero Emilio (interpretado por el actor Fernando Tejero) de “¡un poquito de por favor!”

La buena noticia, es que estos mismos propietarios disponen de personas profesionales formadas y preparadas para solventar la mayor parte de sus problemáticas: las administradoras de fincas colegiadas (AAFF). Una profesión apasionante, vocacional, ligada a la voluntad de servicio y atención a las personas, y esencial en nuestra sociedad.

Nos es difícil sintetizar lo que supone ser una AAFF, toda la complejidad que engloba, la atención y psicología que conlleva mediar entre los propietarios. Nos atrevemos y compartimos unos pensamientos.

La legislación vigente catalana (Ley 5/2015 de 13 de mayo, de modificación del libro V del código civil de Cataluña, relativo a los derechos reales) define las funciones de la administración y secretaría en los siguientes siete puntos:

"a) Tomar las medidas convenientes y hacer los actos necesarios para conservar los bienes y el funcionamiento correcto de los servicios de la comunidad.

b) Velar por que los propietarios cumplan las obligaciones y hacerles las advertencias pertinentes.

c) Preparar las cuentas anuales del ejercicio precedente y el presupuesto

d) Ejecutar los acuerdos de la junta de propietarios y efectuar los cobros y pagos que correspondan. 

e) Decidir la ejecución de las obras de conservación y reparación de carácter urgente, de todo lo cual debe dar cuenta inmediatamente a la presidencia.

f) Pagar, con autorización de la presidencia, los gastos de carácter urgente que pueden correr a cargo del fondo de reserva. 

g) Las demás funciones que expresamente le sean delegadas por la junta de propietarios o atribuidas por la ley. “

Siete apartados aparentemente claros, concisos y escuetos, que esconden un amplio y casi infinito abanico de tareas y gestiones que afrontamos en nuestro despacho… ¡De cada uno de ellos podemos escribir un libro entero!

Empecemos destacando nuestra gran responsabilidad en la toma de decisiones de obras de carácter urgente. Ni siquiera necesitamos la autorización de la presidencia, sólo dar cuenta. Por tanto, en situaciones de emergencia, se nos exige actuar y evitar riesgos. En estos casos, debemos disponer de protocolos internos de actuaciones, que han de ser la guía para nuestros equipos de trabajo. Pero la realidad en estos momentos es que es vital nuestra rápida y eficaz actuación, siguiendo nuestro buen criterio, conocimiento y experiencia.

El último punto es una especie de cajón de sastre envenenado, que da carta blanca a la Junta de Propietarios: “las demás funciones que expresamente le sean delegadas…”. Queremos entender que esta delegación debe ser consensuada, y dentro de los límites lógicos de nuestras competencias y conocimiento.

El segundo apartado también es “divertido” porque en la práctica, a menudo no disponemos de medios técnicos y jurídicos rápidos y eficaces para llevarlo a cabo: “Velar por que los propietarios cumplan las obligaciones y hacerles las advertencias pertinentes.”

Casos de hechos cotidianos que nos denuncian algunos propietarios, sobre sus vecinos: ¿Cómo podemos obligar al propietario a que utilice la ducha antes de entrar en el agua de la piscina comunitaria? ¿Cómo exigimos a los vecinos que respeten el horario municipal de bajar la basura al contenedor? ¿Y el que riega las plantas excesivamente y perjudica a los vecinos de las plantas inferiores?

A las AAFF se nos pide que "velemos por hacer cumplir", pero ni nosotras, ni quien ejerce la presidencia de la comunidad, podemos evitar ciertos comportamientos incívicos. Por eso en los últimos años constatamos que están tomando mayor importancia la pedagogía y explicaciones sobre respeto de las normas de buena convivencia, a menudo plasmadas en los reglamentos de régimen interno de los edificios.

El primero es totalmente amplio y abierto: "medidas (...) para conservar los bienes y correcto funcionamiento de los servicios de la comunidad". Pensemos en un edificio, en todos sus bienes y servicios, cada uno con sus propias normativas y particularidades. A título de ejemplo: ascensores y plataformas elevadoras; antenas y sistemas de televisión (españolas y extranjeras, gratuitas o de pago); instalaciones de suministros (agua, electricidad, gas natural, sistemas wifi); medidas contra incendios; escaleras y rampas de acceso; puertas, ventanas, barandillas y cierres; cerraduras, timbres y porteros automáticos; pavimentaciones y revestimientos; tejados y terrazas; estructuras y cimentaciones; jardines y plantaciones, recintos exteriores, piscinas, instalaciones deportivas; alarmas y sistemas de vigilancia; contratación y trabajadores propios (conserjes, porteros, vigilantes, socorristas, limpiadores,...); gestiones fiscales (CIF, declaraciones modelos como el 347, tasas e impuestos,...); prevención riesgos laborales; certificado digital… ¡y un largo etcétera!

Imaginemos sólo por un momento en la gran complejidad y diversidad de cada uno de estos elementos. Y como AAFF, debemos ofrecer opciones de reparación y soluciones, a menudo de forma inmediata. ¿Cómo lo hacemos??? Para sintetizar, detallamos los 4 ejes que consideramos esenciales en nuestro despacho:

  1. Conocemos los edificios que administramos, y la voluntad y forma de hacer de sus propietarios. Tengamos claro que las comunidades son el reflejo de lo que quiere su vecindad. Su voluntad debe ser nuestro marco de actuación, determinante para tomar las decisiones que les afectan.
  2. Disponemos, aprendemos y sabemos encontrar las normativas, leyes y ordenanzas relacionadas. Y por supuesto, tenemos el apoyo incondicional del Colegio de Administradores de Fincas que nos apoya y forma, y entendemos que es la garantía máxima para nuestros clientes.
  3. Contamos con los mejores profesionales, tanto industriales, empresas especializadas en cada uno de los elementos descritos, como de técnicos (aparejadores, arquitectos, ingenieros). Nos ayudan, orientan, hacen presupuestos y ejecutan las tareas.
  4. Trabajo en equipo: el adecuado mantenimiento requiere voluntad, esfuerzo y coordinación de los propietarios, presidencia, industriales, y la AAFF como núcleo conector.

En conclusión, las AAFF somos sus mejores aliadas para que su comunidad funcione lo mejor posible, y debéis establecer sinergias y vuestra propia forma de trabajar, de manera eficiente, sintiéndoos cómodas y confiadas en esta relación.

TRABAJO DE FINES DE SEMANA Y VERANOS

Empieza a despertar otra temporada veraniega. Desde localidades como la nuestra, hablamos de temporada “turística”, y supone un auténtico cambio, que los ciudadanos observamos desde el momento en que salimos a la calle.

De hecho, este revulsivo lo percibimos semanalmente (épocas de pandemia aparte), a partir del viernes por la noche, y hasta el domingo. Diríamos incluso que tenemos la sensación de vivir en dos realidades distintas: la excesiva tranquilidad de entre semana, contrapuesta a la frenética y la opulencia de sábados y domingos.

La primera, se ve especialmente marcada por las entradas y salidas de los niños en las escuelas, y el tráfico de vehículos, de padres y abuelos, arriba y abajo.

En los fines de semana observamos un incremento, a menudo desmesurado, de peatones, vehículos, clientes en las terrazas de los restaurantes, de niños jugando en la playa, los columpios,…

Y este marcado ciclo semanal, se diluye y estalla en los meses de julio y agosto: los niños libres de escuela, las visitas a segundas residencias prolongadas, y los visitantes turísticos.

Ciertamente, nos gustaría vivir más equilibradamente, de forma más compensada, con menos estacionalización, y con un flujo de personas constante y fluido durante todo el año… pero nos amoldamos.

La adaptación a este desequilibrio se ha ido produciendo desde hace varias décadas, y hoy en día, lo efectuamos de forma natural, y muy especialmente por parte de los comercios, empresas de restauración, alojamientos y servicios.

De este modo, comerciantes y empresarios vivimos esta divergencia, que nos hace buscar constantemente el intento de equilibrar los picos de incremento de trabajo, y al mismo tiempo, con nuestro ocio, la vida laboral y la familiar. Y no sólo nuestro, sino también, como es obvio, de las compañeras y personal que integran nuestros equipos de trabajo.

Queremos lo mejor para toda la plantilla, y para nosotras mismas, pero no podemos obviar nuestra voluntad de servicio y atención a las personas, y ésta toma más sentido en momentos de mayor empleo.

Seguimos buscando, sin dejar de estar agradecidas por vivir en este entorno único y privilegiado,  y por ejercer nuestra maravillosa profesión.

 

Oh, benvinguts, passeu passeu! (¡Oh, bienvenidos, pasad! pasad!)

Iniciamos este proyecto fruto de la inquietud de compartir nuestro trabajo, nuestra realidad, y distintos puntos de vista de nuestro día a día.

De les tristors en farem fum (De las tristezas haremos humo)... y fuego, y lo que haga falta..

Convivimos, mediamos y gestionamos las realidades de nuestros clientes, en un aspecto clave de sus vidas: la vivienda y su entorno. Y en estos nefastos años de pandemia, todavía ha tenido más relevancia.

Casa nostra és casa vostra, si és que hi ha cases d’algú. (Nuestra casa es vuestra casa, si es que hay casas de alguien)

Desde nuestro despacho, a la sombra del Monasterio, somos testigos directos de todo lo que les sucede a los auténticos protagonistas de nuestra labor: nuestros clientes. Y cada ámbito de nuestra empresa, nos ofrece una perspectiva privilegiada de sus situaciones y problemáticas: transmisiones (compra-ventas, herencias), administración y funcionamiento de sus comunidades, alquileres por todo el año (negocios, residenciales), alquiler turístico, seguros (importancia resolución de siniestros).

Cada una de estas áreas es extremadamente compleja y sensible a todos los niveles. La vivienda se ha convertido, desde hace varios años, en una de las principales preocupaciones de la ciudadanía, y uno de los retos más importantes a resolver por las instituciones públicas: regulaciones, limitaciones arrendamiento, vivienda social, modelos turísticos integradores y sostenibles…

El temps no compta, ni l'espai, qualsevol nit pot sortir el sol.  (El tiempo no cuenta, ni el espacio, cualquier noche puede salir el sol.)

Desde vuestro hogar, debéis poder disfrutar del sol, y de la luna y las estrellas.

A pequeña escala, en el bonito entorno de El Empordà, nuestra maravillosa misión es ayudar y mejorar la vida de las personas, de forma directa, humilde y el máximo profesional posible.

Y en este blog intentaremos plasmar esta labor, nuestro punto de vista y opinión. Y lo haremos de forma directa, lo más clara posible, muy personal… y a menudo, políticamente incorrecta, con el único fin de compartir y dialogar constructivamente.

Oh, benvinguts, passeu passeu, ara ja no falta ningú

O potser sí, ja me n'adono que tan sols hi faltes tu

També pots venir si vols, t'esperem, hi ha lloc per tots

(Oh, bienvenidos, pasad pasad,  ahora ya no falta nadie

O quizás sí, ya me doy cuenta que sólo faltas tú

También puedes venir si quieres, te esperamos, hay sitio para todos)

¿Nos acompañais?

  • palabras en cursiva: letra de la canción “qualsevol nit pot sortir el sol” y traducción aproximada.
Yo también soy turista

En el escrito anterior decíamos que la temporada turística comenzaba a despertar. Y en una empresa como la nuestra, debemos prepararla varios meses de anticipación: hay que revisar los alojamientos, y tratar con los propietarios la mejor manera de trabajar juntos. Preparamos la finca, y su equipamiento, y la publicidad y búsqueda de los huéspedes.

El alquiler de apartamentos turísticos fue la primera actividad del despacho de casa. Con la voluntad de servicio (ver pequeña historia en el apartado “quiénes somos” de nuestra web), nuestro abuelo y nuestro tío empezaron a ayudar a los primeros turistas que venían a St. Feliu y Platja d'Aro, a buscarles alojamiento, entre las casas y pisos de la gente del pueblo.

Hemos sido privilegiados testigos de los cambios del turismo, desde los años 50 y 60 hasta la actualidad. Y reflexionándolo, observamos que la esencia de los viajeros no ha sido tan diferente en el tiempo: buscan disfrutar de nuestras hermosas playas y poblaciones, del sol y del mar, y compartirlo con sus familias y amistades.

Este incremento poblacional y turístico a lo largo de los años ha traído prosperidad a los pueblos, a las empresas y a su gente. Desgraciadamente, también ha supuesto la destrucción irreversible del entorno natural y paisajístico de buena parte del territorio. Esperamos y deseamos que las nuevas normativas proteccionistas medioambientales y el incremento de concienciación ciudadana lo mejoren, hasta el punto de intentar revertirlo.

Y nos gusta ser críticas, para mejorar las formas de hacer y gestionar estas situaciones. Y creemos firmemente que debemos reflexionar y trabajar a nivel público y privado. Por esto nos sabe mal la visión de negatividad absoluta en torno a esta actividad, y la relevancia que ha tomado en los últimos años, llamada “turismofobia”.

Buscando en internet, se define como "antipatía o aversión al turismo ya los turistas, especialmente cuando se convierte en un fenómeno masivo en la zona". En ciudades como Barcelona, ​​y más recientemente Girona, este fenómeno ha tomado mucha relevancia. Cuentan que el exceso de visitantes ha modificado de la vida de sus ciudadanos, aumentando precios, y degradado el ecosistema y las áreas naturales…

Nosotras mismas vamos muy a menudo a estas dos ciudades. Y pensamos en nuestra experiencia.

Girona nos la sentimos muy nuestra, porque el día a día nos conduce a ella: trabajo, formaciones colegiales, gestiones, trámites, o temas diversos como compras, visitas médicas, encuentros lúdicos…

Trabajo puntual aparte, acostumbramos a “bajar” en Barcelona por jornadas de ocio más planificadas, como encuentros, teatros, exposiciones… y nos encanta hospedarnos un par de días y visitar diversos lugares: una mañana por las playas de la Barceloneta, una tarde por las calles de Gracia, entrada a un edificio gaudiniano, alguna exposición itinerante…

Realmente somos turistas, y hacemos de turistas: cámara-móvil en mano, crema solar y ojos embobados. Sustituimos las chancletas y calcetines, por otro calzado cómodo, que incluso nos hace sentir más integradas.

Y entonces, mientras paseamos, leemos en una fachada o un banco de una calle: “tourist kills the city, tourist go home, el turismo mata a los barrios, tourist you are terrorist…”. Nos deja mal cuerpo, y reflexionamos, y pensamos que quizás sí, que sin quererlo, nuestra estima por Barcelona, ​​como la de tantos otros turistas, ha hecho que los propios barceloneses se sientan invadidos y colapsados.

Pasados ​​estos dos días que acostumbramos a visitar la capital, volvemos a casa, a nuestra Costa Brava. Y siempre con una sonrisa, nos preparamos para el fin de semana, para recibir la afluencia de visitantes del área metropolitana, que se la sienten suya, y la quieren, y disfrutan cámara-móvil en mano, crema solar y chancletas . Y sin dejar de querer mejorar esta gestión de invasión y colapso, nos encanta compartir nuestra tierra.

 

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